México, D.F.   |   23.09.2017

MUSEO DE LA SHCP
Antiguo Palacio del Arzobispado

Moneda 4,
Col. Centro Histórico.
C.P. 06020. Delegación Cuauhtémoc
Horario del Museo:
Martes a domingo, 10:00 a 17:00 hrs.
Entrada de Martes a sábado $8.00
Domingos, entrada libre
Teléfonos: 3688 12 59 y 3688 12 61


http://www.shcp.gob.mx/dgpcap

Historia

Historia

El predio donde se levanta el actual Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público cuenta con más de seiscientos años de historia. En la capital del imperio mexica, fue la sede del templo dedicado a una de sus principales deidades: Tezcatlipoca, dios protector de los guerreros, señor del inframundo, omnipresente, entre otros de sus atributos.

El primer obispo de la Nueva España, Fray Juan de Zumárraga, escogió este sitio para fijar en él su residencia. Zumárraga fue nombrado arzobispo en 1547, pero falleció antes de recibir las bulas de su consagración. A pesar de haber donado en vida la casa y sus posteriores ampliaciones al Hospital del Amor de Dios, por decisión de la jerarquía eclesiástica, este sitio habría de fungir como sede del Arzobispado de México.

A lo largo de la colonia, la modesta construcción original fue transformándose, siguiendo los más diversos estilos de la arquitectura novohispana. Alcanzó sus dimensiones y majestuosidad de Palacio en el siglo XVIII, características que permanecen hasta nuestros días. Su estructura está compuesta de corredores que rodean el patio principal, con sus pilares labrados en cantera, decorados con pilastras toscanas planas en sus dos caras y elegantes arcos rebajados que delimitan el espacio interior, donde encontramos dos hermosos patios con sus fuentes. La fachada está coronada por arcos invertidos con pináculos, balcones en la planta alta y una portada custodiada por estípites.

En el Palacio del Arzobispado se encontraban las habitaciones privadas de los altos prelados de la Iglesia Católica, las oficinas, los tribunales, una fábrica de campanas y una cárcel eclesiástica, donde fue recluido uno de los precursores de la guerra de Independencia, el Lic. Francisco Primo de Verdad y Ramos, quien murió ahí mismo en circunstancias misteriosas.

Se iniciaba un siglo de grandes transformaciones, que culminaría con la Independencia de México y un largo periodo de luchas internas para consolidar la República como forma de gobierno. En este contexto, el clero fue perdiendo poder político y se trastocaría su enorme estructura económica al aprobarse las Leyes de Reforma que decretaban la separación de la Iglesia del Estado y la desamortización de sus bienes.

Y, aunque las Leyes de Reforma no incluían los inmuebles destinados a casas curales y para el servicio del clero -caso del Palacio Arzobispal- el clima político y el ya grave deterioro del inmueble determinó que el último arzobispo que en él habitó lo abandonara. La Iglesia nunca más reclamará, esta propiedad.

Tras haber sido cárcel para los enemigos de la Revolución de Ayutla, y posteriormente cuartel de las tropas francesas en 1867, la República restaurada asignó el inmueble a la Contaduría Mayor de Hacienda y a la Imprenta del Gobierno Federal, donde se editaba el Diario Oficial. Otra área la ocupó la fábrica de cigarros La Sultana, hasta 1890.

Durante el presente siglo, el ex-arzobispado, como se le conocía entonces, fue sede de oficinas de la Secretaría de Hacienda, de Guerra y Marina, de Bienes Nacionales e Inspección Administrativa. En 1931 se le declaró Monumento Histórico y se ordenó su reparación. Por Decreto Presidencial, en 1961, se destinó el inmueble a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Fungió como sede de una escuela primaria, guardería y jardín de niños y luego como oficinas para la Dirección General de Crédito Público.

Después del terremoto de 1985, se cerró para su total restauración, a cargo de la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología. Por el hecho de haber sido erigido sobre el basamento de una pirámide, el edificio original no padeció el hundimiento original del centro de la Ciudad. Sin embargo, sí provocó daños estructurales al inmueble. Las obras para darle estabilidad al edificio permitieron la localización del muro norte y oriente del Templo de Tezcatlipoca.

El primero de julio de 1988, durante los trabajos de recimentación, enterrada a dos metros debajo de la fuente del segundo patio, se encontró un monolito circular pintado de rojo. Estaba en su posición original, sobre lo que pudiera ser la plataforma del templo, una piedra basáltica de 224 cm de diámetro, con una representación del sol, labrada en la parte superior y en el centro, un rostro de una deidad solar.

En el canto del monolito llamado Temalácatl-Cuauxhicalli, se narran las conquistas del Tlatoani Moctezuma Ilhuicamina, en once escenas que además hacen referencias continuas al dios Tezcatlipoca, identificado por su pie cercenado y en su lugar el espejo humeante.

Hubo posteriores trabajos de rescate como parte del Programa de Arqueología Urbana que permitieron la delimitación del templo. Para que los visitantes al recinto rescatado tuvieran oportunidad de ver parte del basamento del edificio colonial se restauró una sección de la escalinata poniente del templo de Tezcatlipoca y se excavaron otras zonas del muro que corre de norte a sur.

Las obras de restauración y remodelación fueron concluidas en 1994. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público determinó darle un justo uso al inmueble: convertirlo en un espacio dedicado a la cultura que exhibiera de manera permanente una selección las colecciones Acervo Patrimonial y Pago en Especie.

Artes e Historia México
 
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